Música del blog: Jaroussky ('"Si pietoso")

miércoles, 14 de octubre de 2015

Si no puedes volar, pide a alguien que te empuje




Sucede, en ocasiones, que la voluntad necesita de un impulso exterior para activarse. No es que ésta permanezca ausente, sino que a veces la fuerza de las creencias limitantes ata, paraliza y confunde. Por ejemplo, yo puedo desear algo razonable o la vida me conduce de forma natural a ese algo, pero he adoptado unas ideas rígidas que me impiden lanzarme. Entonces necesito un empujón. Como ocurre en la siguiente historia.


EL VUELO DEL HALCÓN


Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería, para que los entrenara.

Pasados unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía: no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar al ave.
Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió. Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil.

Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

El rey le dijo a su corte:


-Traedme al autor de ese milagro.

Su corte rápidamente le presentó a un campesino.

El rey le preguntó:

- ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?
Intimidado el campesino le dijo al rey:

- Fue fácil mi rey. Sólo corte la rama, y el halcón voló. Se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar.