Música del blog: Jaroussky ('"Si pietoso")

jueves, 28 de junio de 2012

La oportunidad está siempre ahí




Las oportunidades están ahí de forma permanente. Pero hay que saber verlas o, si no se distinguen, moverse en alguna dirección. Aparecerán. No es preciso esperar al momento adecuado. Todos los instantes lo son para poner a funcionar nuestros recursos.

En un pequeño pueblo se desató una tormenta tal que el río se desbordó y lo inundó todo por completo. Los habitantes escapaban como podían, pero el sacerdote, que siempre había sido un hombre de fe, permanecía a la entrada de la parroquia rezando a Dios para que lo sacase de allí. En ese momento, pasaba por el lugar un hombre conduciendo una camioneta que le gritó:
         -¡Padre, venga, que el agua sigue subiendo!
         -No te preocupes, hijo -respondió el sacerdote- , Dios me salvará.
El nivel del agua seguía creciendo y el sacerdote, con el agua hasta la cintura, continuaba rezando. Pasó entonces un bote de remos con varios hombres, que le gritaron que subiera. El sacerdote respondió con firmeza:
         -Id vosotros, no os preocupéis más por mí, que Dios me salvará.
Los hombres se alejaron mientras la tormenta no cesaba y el agua seguía subiendo; tanto, que el sacerdote hubo de trepar al techo de la parroquia. Cuando el agua estaba a punto de cubrirlo todo, se acercó al sacerdote un helicóptero desde donde le hicieron señales para que cogiera la cuerda de rescate, pero éste se negó:
         -¡Yo soy un hombre de fe!-gritó al helicóptero- ¡Dios me salvará!
Sin embargo, el agua continuaba cayendo y el sacerdote acabó por ahogarse y llegó a las puertas del cielo. Cuando se encontró cara a cara con Dios, no pudo sino recriminarle que lo hubiese dejado morir de ese modo.
         -Señor- le dijo el sacerdote con tristeza-, ¿por qué me abandonaste?
         -¿Pero de qué abandono me hablas?- le respondió Dios-. ¡Te envié una camioneta, un bote y un helicóptero!



martes, 26 de junio de 2012

No pares pues la vida no se detiene

'The current of life' MONIKA UNBA


La situación crítica en que vivimos parece perfecta para no movernos y descansar. Un pensamiento muy generalizado es ¿Para qué vamos a hacer nada si las cosas no están ni para inversiones, ni para innovaciones, ni para apuestas?

De acuerdo, puede que no sea momento de recoger. Pero siempre es tiempo de cultivar. Y estos periodos de transición propician la siembra, precisamente porque las circunstancias no apremian.

Las urgencias parecen haber pasado a mejor vida y todo se ralentiza o queda en suspenso. Esto nos facilita revisar con más detenimiento nuestras propuestas, mejorarlas y hasta redondearlas. Pero detenernos, eso nunca. No podemos esperar nada si nada hacemos.

Charlando recientemente sobre esta cuestión, una persona que estaba a punto de caer en la tentación de desistir de uno de sus sueños, reconocía inmediatamente que en cierta ocasión le fue propuesto un trabajo interesante mucho tiempo después de haber enviado su idea a una empresa.

Así sucede casi siempre. Y no sólo con cuestiones materiales, como el trabajo o el dinero. También con otras más etéreas como la afectividad, la amistad, la confianza…

Aunque el tiempo parezca detenerse ante nuestra vista, la vida continúa. No caigamos en la tentación de salirnos de su corriente.


martes, 19 de junio de 2012

Aprender de la incoherencia

 
Foto: Anya Getter
Las contradicciones son humanas. Todas las personas las tenemos. Fallamos a menudo y nos hacemos daño con nuestra propia incoherencia. Lo más sensato que podemos hacer es aceptarla como parte de lo que somos y, si es posible, como elemento de aprendizaje.

Cuanto más aprendemos a acoger esas partes de nuestra persona que no nos gusta, más sabemos comprender también y pasar por alto las limitaciones de quienes nos rodean, algo esencial para la convivencia. La empatía nos hace más humanas.

Os dejo un famoso poema del maestro sufí Rumí.

La Casa de Huéspedes

Esto de ser un ser humano es como administrar una casa de huéspedes.
Cada día una nueva visita, una alegría, una tristeza, una decepción, una maldad, alguna felicidad momentánea que llega como un visitante inesperado.
Dales la bienvenida y acógelos a todos ellos, incluso si son un grupo penoso que desvalija completamente tu casa.
Trata a cada huésped honorablemente pues podría estar haciendo espacio para una nueva delicia.
El pensamiento oscuro, lo vergonzante, lo malvado, recíbelos en tu puerta sonriendo e invítalos a entrar.
Agradece a todos los que vengan pues se puede decir de ellos que han sido enviados como guías del más allá.

Las ideas contradictorias angustian a la mente

photo credit: h.koppdelaney via photo pin cc



Retomo las reglas de la mente. Desarrollo la cuarta: La mente no puede mantener indefinidamente dos ideas opuestas sin generar un conflicto.

¿Cuántas veces hemos experimentado un desasosiego interno porque lo que hacemos no se corresponde con lo que pensamos? He aquí el significado de esta regla. Nuestra mente consciente puede autoengañarse y buscar mil excusas para justificar nuestros actos pero nada nos desazona más que fallar a nuestras propias convicciones.

La razón es obvia: no podemos escapar a nuestros propios juicios y censuras, mientras que sí nos es posible evitar los del resto de la humanidad. Y aquí topamos con el sentimiento de culpa. Con la batalla entre el “deber” y el “querer”; entre el “deber” y el “poder”.

La solución al conflicto pasa por corregir nuestros comportamientos o renunciar a nuestras convicciones. Para ciertas personas será más fácil lo segundo que lo primero. Hay quien cambia de ideología como de chaqueta y no pasa nada; no al menos aparentemente.

Pero variar nuestro modo de actuar ya es más complicado. Requiere un cambio de hábitos y quizás hasta darle una vuelta de tuerca a nuestro pensamiento. La Programación Neurolinguística posibilita modificar hábitos arraigados y mantener los cambios.

Otras reglas de la mente:
  1. Todo pensamiento causa una reacción física. 
  2. Lo que esperas tiende a hacerse realidad
  3. Para la mente la imaginación es más poderosa que la información.

viernes, 15 de junio de 2012

Cuando vives y decides ¿Quién vive? ¿Quién decide?


Somos seres materiales y espirituales. Pero el proceso de domesticación a que nos somete la cultura dominante nos enseña a preocuparnos únicamente por nuestra imagen exterior. Algo muy alejado de nuestra verdadera dimensión.

Nuestro ser fluye por debajo de las instancias de la personalidad y sus artificios. Pero el fragor del ego lo acalla. Sólo lo podemos encontrar y escuchar en el silencio y la desnudez de los elementos que constituyen nuestro yo. El yo es importante y necesario. También es parte de lo que somos. Pero hay que saber ponerlo en su lugar. ¿Cómo? Dando primacía a nuestra dimensión espiritual. A ese ser que somos en el fondo.

El drama es que nos enseñan a apegarnos tanto a nuestro yo, en la creencia de que somos eso y sólo eso, que no podemos evitar aferrarnos a él por mucho que resulte mil veces zarandeado y magullado por falta de entendimiento. Y vivimos así hasta que comprendemos que la auténtica sabiduría brota del ser.

Somos como el viejo león de este relato:


Un día el viejo león se despertó y conforme se desperezaba se dijo que no recordaba haberse sentido tan bien en su vida.
El león se sentía tan lleno de vida, tan saludable y fuerte que pensó que no habría en el mundo nada que lo pudiese vencer. Con este sentimiento de grandeza, se encaminó hacia la selva, allí se encontró con una víbora a la que paró para preguntarle:
   -Dime, víbora ¿Quien es el rey de la selva?
   -Tú, por supuesto -le respondió la víbora- antes de alejarse del león a toda marcha.
El siguiente animal que se encontró fue un cocodrilo, que estaba adormecido cerca de una charca. El león se acercó y le preguntó:
   -Cocodrilo, dime: ¿Quién es el rey de la selva?
   -¿Por qué me lo preguntas? -le dijo el cocodrilo- si sabes que eres tú el rey de la selva.
Así continuó toda la mañana. A cuanto animal le preguntaba todos le respondían que el rey de la selva era él.
Pero, hete ahí que, de pronto, le salió al paso un elefante.
   -Dime elefante -le preguntó el león ensoberbecido- ¿Sabes quién es el rey de la selva?
Por toda respuesta, el elefante enroscó al león con su trompa levantándolo cual si fuera una pelota, lo tiraba al aire y lo volvía a recoger... hasta que lo arrojó al suelo poniendo sobre el magullado y dolorido león su inmensa pata.
   -Muy bien, basta ya, lo entiendo -atinó a farfullar el dolorido león-, pero no hay necesidad de que te enfurezcas tanto por que no sepas la respuesta.

miércoles, 13 de junio de 2012

Lo que nos impide ver las cosas como son

Autor: Keoni Cabral

Hay veces en que nos cuesta tomar decisiones, y mucho más si son importantes. Y no precisamente porque seamos vacilantes o pusilánimes sino porque no somos capaces de ver las cosas con claridad.

En la mayoría de los casos esto ocurre porque examinamos la realidad bajo la presión de una carga emocional excesiva. Tal vez la razón nos indique lo que resulta más conveniente, pero hay algo que nos arrastra en la dirección contraria. Ese algo es el ego, el yo, que trata de imponerse a toda costa y evita resultar herido. 

Esta circunstancia resulta particularmente problemática cuando se trata de una decisión entre dos personas. Si pretenden rivalizar en inteligencia y sagacidad, alguna de ellas se sentirá minusvalorada y no será capaz de ver la oportunidad que tiene ante sí. Se ofuscará al verse humillada.

Entonces llega el conflicto. Y como las tensiones se habrán agudizado, las diferencias querrán resolverse en términos de ganadores y perdedores y de este modo nunca se soluciona ningún problema de calado ni se toman decisiones inteligentes.

¿Parece que esto está claro, no? La cuestión es que cuando se está en plena refriega emocional el ego nos incapacita para discernir algo tan simple.

¿Y cómo podemos colocar al ego en su lugar? Mindfulness.

jueves, 7 de junio de 2012

¿Cómo afrontas los problemas?



Hay distintas maneras de afrontar los problemas y las crisis. La elección es nuestra. Podemos dejarnos abatir por ellos o aprovechar la sabiduría que nos proporciona la adversidad para transformarnos, mejorando al mismo tiempo nuestro entorno.

El siguiente cuento lo ilustra bien: 
 
¿Zanahoria, huevo o café?

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y lo difíciles que le resultaban las cosas. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. 

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. 

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. 

Mirando a su hija le dijo:

-Querida, ¿Qué ves?

-Zanahorias, huevos y café -Respondió.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera.

Después de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.
 
Humildemente la hija preguntó:

-¿Qué significa ésto, padre?

El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. 

El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua. 

-¿Cuál eres tú? -Le preguntó a su hija. 

Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? 

¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto dura y rígida? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres como un grano de café? 

El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición, el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.





lunes, 4 de junio de 2012

¿Quieres alejar las preocupaciones?

Las preocupaciones no existen en la realidad, sólo existen en tu mente ¿Increíble? Coge bolígrafo y papel y anota en una lista todo lo que te quita el sueño. Ahora tacha los quebraderos de cabeza que no tienen que ver con el día de hoy, con el presente ¿Cuántos quedan?

…Efectivamente, puedes haber dejado anotados auténticos problemones. Voy a poner dos ejemplos recientes:
  • “Estoy en paro y me urge conseguir ingresos”
       En una situación así, de nada vale arrepentirse de lo que no se ha hecho (pasado) como tampoco es útil imaginarse catastróficos escenarios de futuro. Es más bien momento de programar acciones a base de reflexiones como:  

  1. ¿Cuáles son mis sueños a nivel laboral? Se deben perseguir los ideales mientras trabajamos por subsistir día a día. Y se puede construir un futuro positivo con el poder de nuestra mente. Si el pensamiento puede destruir nuestra felicidad también puede construirla. 
  2. ¿De qué recursos me puedo dotar? Abre los ojos y observa entre las personas que te rodean quiénes te pueden proporcionar las ayudas de todo tipo que necesitas en este momento. 
  3. ¿Qué paso soy capaz de dar YA MISMO para resolver mi situación? ¿Qué creencias puedo cambiar respecto a lo que soy capaz de hacer, resulta adecuado o inadecuado para mi persona, etc.?
  • Mi madre/padre está grave y se está muriendo”
  1. La muerte es un aspecto ignorado en nuestra sociedad pero que forma parte de la vida. La próxima marcha de nuestros progenitores o amistades pueden servirnos para hacer balance de nuestra propia existencia y también de nuestra relación con estas personas, aparte de ayudarnos a tomar decisiones sobre nuestro futuro.
  2. También nos puede enseñar a elaborar un duelo. Soportamos muchos en la vida por múltiples pérdidas: de trabajo, de pareja, de estatus, de salud etc. y debemos a aprender a hacer una transición emocional hacia la sanación del dolor.
En estos y otros casos parecidos el recurso pasa, como he dicho al principio, por situarse en el presente, que es lo único que tenemos. El pasado es una recreación de la mente, lo mismo que el futuro. El vivir la vida momento a momento tal y como se presenta es la única forma de que estas acciones no se queden sólo en la teoría y puedan ser transformadas en vivencias. Un entrenamiento en ‘Mindfulness’ o Atención Plena puede ayudarte a ello en la medida en que te posibilita controlar el pensamiento y dirigirlo a donde tú quieras llevarlo, así como ‘digerir’ las emociones más perturbadoras.