Música del blog: Jaroussky ('"Si pietoso")

martes, 22 de noviembre de 2011

Dos opciones ante la crisis

Estamos en crisis. Parece que sin remedio y por algún tiempo. Y tenemos dos opciones: lamentarnos y asustarnos, o intentarle sacar provecho a la situación.

Analicemos este veredicto: “La comodidad es el cementerio de la conciencia” (Sri Adi Dadi). Como asegura ese manido adagio que cloquea cada cierto tiempo y viene a martillearnos ahora de nuevo, las crisis son momento de oportunidades. De despertar la conciencia individual y social.

Cuando todo parece ir bien, no se siente la necesidad de cambiar. Tiene que ocurrir algo que nos agite y nos remueva; que nos desinstale de la rutina. Los hábitos son el principal enemigo del cambio, dice un máxima de la PNL.

Las crisis, cuando decidimos afrontarlas con valentía, exigen caminar sobre ascuas con la respiración contenida sin escatimar el alto coste personal que ello supone en voluntad y determinación para construir (o reconstruirnos) sobre las ruinas que, como huracanes, las dificultades dejan a su paso.

Lo bueno es que el esfuerzo contiene en sí la propia recompensa: llegar al final del túnel nos abre a nuevas perspectivas, eleva nuestra conciencia (o la conciencia colectiva) a un plano superior donde los horizontes son mucho más amplios y los muros se convierten en ladrillos con los que podemos comenzar a edificar de nuevo.


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