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martes, 11 de octubre de 2011

Cómo comunicar de forma eficiente



Influir sobre las personas no es manipularlas, sino comunicarse con ellas de una forma eficiente.

La comunicación  no son sólo palabras, aunque normalmente acaparan toda la atención. La comunicación es también lenguaje no verbal. Aun más, es sobre todo lenguaje no verbal.

Muchos problemas de comunicación suceden porque concedemos al lenguaje verbal más importancia de la que tiene. Algunos especialistas aseguran que, del conjunto de la comunicación, un 93 % se expresa sin palabras y sólo el 7% es lenguaje verbal.


Sean exactos o aproximados estos porcentajes, lo cierto es que las palabras constituyen una herramienta de comunicación de primer orden, pero a la vez muy limitada en cuanto a su capacidad de comunicar una experiencia. Pensemos, por ejemplo, en lo difícil que es expresar los sentimientos, eso que tan bien saben hacer los y las poetas.
 

Los poetas son artistas en la utilización de imágenes para provocar el efecto deseado. Su capacidad es poco corriente. Así que hay experiencias que nos resultará muy difícil de transmitir. Si a esto le añadimos posibles limitaciones para ordenar el discurso convenientemente, el asunto se complica.

Comunicar de forma eficiente no es tarea fácil. Pero lo es menos aún si no prestamos atención al lenguaje no verbal. Si no paramos y callamos para ver, escuchar y sentir la reacción a nuestro discurso de quien tenemos enfrente o al lado. Para comprobar si se nos está entendiendo bien o tenemos algo que rectificar o aclarar. Esto último debería pedírnoslo la otra persona, pero puede que no lo haga y se lleve una impresión errónea y, si prestamos atención a sus expresiones, detectaremos sus dudas. 

La lógica causal-binaria. Necesitamos una perspectiva integradora que nos permita atender a lo que la persona “dice” con sus palabras; a lo que “quiere decir” y a lo que nos comunican el tono de su voz, sus gestos y su posición corporal; y, por último, al marco que rodea a la conversación. Todo ello al mismo tiempo. ¿Malabarismo perceptivo? De entrada, sí. Pero con práctica todo se aprende.

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