Música del blog: Jaroussky ('"Si pietoso")

viernes, 28 de octubre de 2011

Consejos para maleducar

historiasdelahistoria.com





Acabo de rescatar un decálogo antieducativo que circula por Internet. Establece cómo no se debe de educar a los hijos e hijas. La imagen que lo acompaña (ver arriba) me ha hecho reflexionar sobre el cambio que se ha producido en una generación en la relación de los padres con el profesorado. Me refiero a la devaluación del papel de esta figura ante unos progenitores que muchas veces se creen más competentes que los propios profesionales para evaluar y juzgar los resultados académicos.

Son frecuentes las quejas de profesores y profesoras por el cuestionamiento de su labor por parte de padres y madres. Esto, lejos de beneficiar a las criaturas que, sin criterio para discernir, se crecen en su insolencia, lo que hace es repercutir en un deterioro de la convivencia escolar.

Siempre ha habido y los habrá profesores/as indeseables y desequilibrados/as, que cometerán injusticias pero, como en todo, serán contados. Precisamente, hablamos de una ocupación en la que las motivaciones de quienes la ejercen suelen ser de todo menos egoístas o narcisistas. Si aceptamos que hay profesiones ‘de servicio’, ésta es una de ellas.

Ahí va el decálogo. Quizás una reflexión sobre su contenido aporte también algo al clima de entendimiento y convivencia que debe presidir un espacio tan importante para el desarrollo humano como el escolar.

  1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que le pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
  2. No le dé ninguna educación en valores; espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
  3. Cuando diga palabrotas, ríaselas; esto le animará a hacer cosas más graciosas.
  4. No le reprenda nunca ni le diga que está mal algo de lo que hace, podría crearle complejo de culpabilidad.
  5. Recoja todo lo que él deje tirado y hágaselo todo. Así se acostumbrará a cargar las responsabilidad sobre los demás.
  6. Déjele ver todo cuanto caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados pero deje que su mente se llene de basura.
  7. Dispute y riña a menudo con su pareja en presencia de su hijo. Así adquirirá una práctica eficaz en sus relaciones afectivas de futuro.
  8. Dele todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que para disponer de dinero es necesario trabajar.
  9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El esfuerzo personal podría producirle frustraciones.
  10. Delegue en los profesores su educación pero no la autoridad. Póngase de parte de su hijo en cualquier conflicto con sus educadores. Piense que ellos tienen prejuicios contra él y realmente le tienen manía.

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martes, 25 de octubre de 2011

Las ventajas de sentirse mal


Muchas personas acuden a un/a coach porque:

1-      Quieren mejorar sus vidas y tienen ya una idea al respecto. 

2-      Directamente, se sienten indispuestas con frecuencia y manifiestan que quieren abandonar ese    estado, aunque no saben cómo hacerlo. 

Ambas comparten un cierto malestar. Pero las primeras lo colocan en segundo plano, porque lo que les mueve es el afán de avanzar. Y, aunque no lo muestran de inmediato, expresan antes o después algún grado de sufrimiento, pues no hace falta cambiar nada si todo va bien.

Las segundas suelen aparecer envueltas en una confusión mental y emocional que les impide ver con claridad.
Hay otra diferencia importante entre unas y otras. Quienes saben qué quieren pero no cómo lo quieren (las primeras),  sólo encuentran beneficios prácticos en  mantener su situación actual (disfrutar de una situación económica o de un status determinado, por ejemplo). Por el contrario, quienes están mal y desconocen el origen de su desasosiego, suelen persistir en sus actitudes por el beneficio que obtienen de esa situación; por las denominadas “ganancias secundarias”.

Parece difícil pensar que pueda haber alguna ventaja en estar mal, pero, de hecho, es así. La Programación Neurolingüística sostiene que todas nuestras conductas persiguen un efecto positivo. Por ello, las actitudes autosaboteadoras  suelen estar arraigadas en una necesidad inconsciente que necesita ser satisfecha. Normalmente, recibir afecto y reconocimiento.

El camino al bienestar pasa (subrayo ‘pasa’) por encontrar maneras más constructivas de conseguir esas ganancias secundarias. Por ejemplo, modificar hábitos como tomarse un zumo en lugar de un cigarro como excusa para hacer un alto en el trabajo; o encontrar un oído atento en momentos de confusión, en lugar de atiborrarse a comida, alcohol u otros estimulantes. Los resultados llegan después de un trabajo personal de reestructuración de hábitos y cambios de creencias.

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viernes, 21 de octubre de 2011

Cómo influimos en el ambiente



Tendemos muchas veces a achacar nuestros males al ambiente que nos rodea, como si nosotros/as no formáramos parte del ecosistema en el que nos desenvolvemos. Cuando lo que es cierto es que el entorno nos influye de la misma forma que repercutimos en él. El resto de las personas afecta a nuestro estado y viceversa.

La física cuántica ha establecido que la observación no es un acto neutral, sino que el observador influye sobre lo observado. El japonés Masaru Emoto experimentó como afectan a las moléculas del agua distintas vibraciones asociadas a palabras y emociones. El resultado fue que los mensajes y emociones positivos cristalizaban en formas armónicas y bellas, mientras que ideas como “odio” o “guerra” lo hacían en formas oscuras y amorfas.


La intención en lo que hacemos es importante. Las tradiciones filosóficas y religiosas creen que da forma a nuestras palabras y acciones, y condiciona así nuestro bienestar o infelicidad. No olvidemos que el 70% del cuerpo es agua. 



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miércoles, 19 de octubre de 2011

Las penas y agravios ocupan lugar

Las penas, los dolores, los agravios, aunque son elementos sutiles, también ocupan un lugar. Lo hacen cuando nos aferramos a ellos sin ninguna razón evidente.

¿En qué nos benefician? No lo sabemos, pero ahí los tenemos cual tesoros en nuestro corazón.
Me refiero a las heridas por agravios (reales o supuestos) recibidos. Por hechos o palabras ajenas que (quizás) no hemos interpretado bien o a las que le hemos dado una importancia desmedida. Tanta que los llevamos clavadas en la memoria y en nuestra estructura emocional sin que el tiempo pueda desactivar su efecto mortífero.

Mortífero porque mata un poco nuestra alegría de vivir y limita la posibilidad que tenemos de disfrutar de la vida en el único momento en que podemos hacerlo: el aquí y el ahora.

El desasosiego es acumulativo. Uno se suma a otro, a otro… Y si la copa rebosa, cualquier circunstancia insignificante puede desbordarla, para nuestra sorpresa y bochorno.

Soltemos esos dolores y esas penas sin fundamento. Dejemos a un lado los sufrimientos innecesarios que ocupan un lugar inmerecido en nuestro corazón y dejemos espacio para aquellas situaciones penosas que en toda vida toca vivir y que no podemos rehuir.


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viernes, 14 de octubre de 2011

Vivir en el centro




El estrés nos dificulta afrontar los retos de cada día con la claridad mental y la serenidad que quisiéramos. Necesitamos vivir centrados y no siempre lo conseguimos. A veces, sólo raramente.

No es infrecuente que muy a menudo demos una contestación precipitada e irreflexiva de la que luego nos arrepentimos, o que interpretamos en un sentido equivocado las palabras ajenas. 

Esto tiene mucho que ver con emociones y pensamientos que nos “atrapan” y nos ofuscan. Con estados internos que nos nublan el pensamiento. 

Podemos manejar nuestros estados internos con la PNL. Esta disciplina ofrece muchas herramientas que nos permiten sentir al momento nuestras emociones y tomar distancia para que no interfieran en nuestra conciencia del momento. 

Por su parte, el manejo de los pensamientos requiere una reestructuración de los circuitos que éstos siguen en nuestro intelecto. Hay personas que se pierden con su discurso por los vericuetos de la mente y son incapaces de regresar luego al punto de partida. 

Les resulta tan difícil pensar como comunicarse verbalmente. Su lógica desordenada les aboca a creencias limitantes que en la medida que se van desactivando y superando ayudan a articular una mente más metódica.

No obstante, existe un método muy efectivo que, ejercitándolo adecuadamente, nos permite encontrar nuestro centro personal y, desde él, observar la vida. Nos facilita contemplar los pensamientos y emociones con la distancia suficiente como para manejarlos sin que sean ellos quienes nos dominen. Este método es el “mindfulness” o técnicas de reducción de estrés basadas en la atención plena.

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martes, 11 de octubre de 2011

Cómo comunicar de forma eficiente



Influir sobre las personas no es manipularlas, sino comunicarse con ellas de una forma eficiente.

La comunicación  no son sólo palabras, aunque normalmente acaparan toda la atención. La comunicación es también lenguaje no verbal. Aun más, es sobre todo lenguaje no verbal.

Muchos problemas de comunicación suceden porque concedemos al lenguaje verbal más importancia de la que tiene. Algunos especialistas aseguran que, del conjunto de la comunicación, un 93 % se expresa sin palabras y sólo el 7% es lenguaje verbal.


Sean exactos o aproximados estos porcentajes, lo cierto es que las palabras constituyen una herramienta de comunicación de primer orden, pero a la vez muy limitada en cuanto a su capacidad de comunicar una experiencia. Pensemos, por ejemplo, en lo difícil que es expresar los sentimientos, eso que tan bien saben hacer los y las poetas.
 

Los poetas son artistas en la utilización de imágenes para provocar el efecto deseado. Su capacidad es poco corriente. Así que hay experiencias que nos resultará muy difícil de transmitir. Si a esto le añadimos posibles limitaciones para ordenar el discurso convenientemente, el asunto se complica.

Comunicar de forma eficiente no es tarea fácil. Pero lo es menos aún si no prestamos atención al lenguaje no verbal. Si no paramos y callamos para ver, escuchar y sentir la reacción a nuestro discurso de quien tenemos enfrente o al lado. Para comprobar si se nos está entendiendo bien o tenemos algo que rectificar o aclarar. Esto último debería pedírnoslo la otra persona, pero puede que no lo haga y se lleve una impresión errónea y, si prestamos atención a sus expresiones, detectaremos sus dudas. 

La lógica causal-binaria. Necesitamos una perspectiva integradora que nos permita atender a lo que la persona “dice” con sus palabras; a lo que “quiere decir” y a lo que nos comunican el tono de su voz, sus gestos y su posición corporal; y, por último, al marco que rodea a la conversación. Todo ello al mismo tiempo. ¿Malabarismo perceptivo? De entrada, sí. Pero con práctica todo se aprende.

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jueves, 6 de octubre de 2011

La realidad la construyes tú

Art by Anna Shapiro

Hay un famoso dicho de la PNL que sostiene: ‘El mapa no es el territorio’. Esto significa que la forma en que ‘leemos’ la realidad no es la realidad misma. Cada persona tiene su mapa, lo que nos lleva a la conclusión de que las lecturas de una misma realidad son múltiples.

Comparémoslo con lo siguiente: Imaginemos los distintos tipos de mapas que se fabrican: mapa físico, mapa político, topográfico… A escala 1:50; a escala 1:50.000… Y las discusiones que pueden suscitar sus diferencias: “Mira, al lado de Bilbao está Durango”. “No, no, ese pueblo no existe; pero al ladito al ladito está Burgos”. “¿Cómo que no existe Durango? En mi mapa aparece” “Pues en el mío, no”…


Esto es lo que nos suceden muchas veces cuando cotejamos nuestras visiones de un mismo escenario con el reflejo que éste ha recibido en otras mentes. Y es que la realidad la construye cada cual por medio de simples o complejas operaciones mentales.


Muchas veces pensamos que lo que nos diferencia de los demás son la edad, la ideología, el nivel educativo o cultural, el estatus socioeconómico, etc. Si bien todas estas circunstancias configuran visiones particulares de la realidad, incluso tipos de caracteres, lo que más nos distancia de nuestros semejantes es ese mapa con el que leemos lo que nos rodea y que, al ser único en cada cual, nos dificulta el entendimiento con personas de nuestro grupo social, incluso de nuestro círculo más íntimo. 


La cosa se agrava cuando creemos que nuestro mapa es el único que existe; que es la realidad misma, y que las cosas han de hacerse a nuestra manera porque es la única manera posible.
La PNL ofrece múltiples herramientas que posibilitan, primero, tomar conciencia de esta situación y, después, adaptar nuestras visiones a otras realidades; aprender a leer otros mapas.


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martes, 4 de octubre de 2011

Los demás no son responsables de mis males


Las personas tenemos una tendencia natural a echar a los demás la culpa de lo que nos pasa. Incluso de nuestros fallos. Según esta lógica, estamos siempre a merced del prójimo, a quien le otorgamos un inmenso poder sobre nuestras vidas, ya que lo que sentimos y lo que somos dependerá de su voluntad, y no de la nuestra.


Pero esto, afortunadamente, es sólo un espejismo. Somos responsables de nuestro estado de ánimo y nuestra actitud. Siempre podemos elegir sentirnos bien o sentirnos mal. Una postura ante la vida u otra.
Seguramente, todos los males que imaginamos procedan de nuestro interior y tengan poco que ver con los comportamientos y reacciones ajenas. 


Párate un momento y hazte las siguientes preguntas para averiguar si estás cayendo en las trampas de tu mente y el sufrimiento emocional que experimentas es producto de esa circunstancia:

-¿Estoy siendo catastrofista, imaginando la peor de las posibilidades?

-¿Estoy magnificando lo negativo y perdiendo de vista lo positivo?

-¿Me estoy responsabilizando de los problemas ajenos?

-¿Estoy siendo demasiado rígida/o y perfeccionista y me machaco ante el más mínimo desliz?

-¿”Sé” lo que piensan otras personas por sus actuaciones sin tener ninguna evidencia de ello? 

Si la respuesta a muchas de ellas es “sí”, tal vez necesitas la ayuda de un proceso de coaching para poner en orden tu mente.


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