Música del blog: Jaroussky ('"Si pietoso")

viernes, 29 de julio de 2011

Receta para la sobredosis convivencial


Hay muchas personas ya de vacaciones, pero la mayoría se marcha en agosto. Esta época de descanso suele ser un momento en el que la familia aprovecha para estar junta, pero en el que también pueden aumentar las tensiones.

Un amigo me pide ideas para sobrevivir a la vida familiar “sin estrangular” a nadie. Exagera, claro está, pero tiene razón en que las vacaciones, además de descanso, también suponen para algunas personas una fuente importante de estrés.

Lo primero que quiero aclarar es que alguien que se dedica al coaching y la PNL no puede generalizar sobre estas ni otras cuestiones porque cada caso es un mundo y cada motivo de estrés es único y lo importante es encontrar esas causas y poner medios para que no nos afecten. Si esto es así con cada individuo, imaginemos en la familia entera (5 personas con 4 causas cada una)… La cosa se complica bastante. Los coaches tampoco estamos para dar consejos, sino para ayudar a las personas a clarificarse y que decidan ellas mismas qué es lo que les conviene.

Por tanto, las ideas que aquí siguen son destellos de mi mente y no pretenden sentar cátedra ni hay por qué compartirlas.

  1. Desconecta el móvil del trabajo y aparca las preocupaciones laborales hasta la vuelta.
  2. Planifica unas vacaciones a la medida de tu estado vital. Si tu cuerpo necesita descanso, quédate en un lugar y muévete poco, lo necesario. Si tienes que negociar un ‘programa’ de ocio expón abiertamente tus necesidades. No supongas que el resto las va a adivinar.
  3. Las vacaciones no son para sufrir, sino para disfrutar y recuperar energía. Concédete tiempo y permiso para hacerlo. Tómate al menos una hora cada día para dedicarlo a tu afición favorita.
  4. Si hay niños y niñas, turnarse en su atención en momentos puntuales para que cada miembro de la pareja tenga oportunidad de relajarse un rato.
    ·      
               Escuchar a las niñas y niños sin prejuicios y atender a sus necesidades de afecto y diversión. Ofrecerles calidad más que cantidad. Es en estos momentos cuando se nos presenta la ocasión de darles lo mejor de nosotros mismos. No malgastemos estos días reprendiéndoles todo el rato.

    ·         Abandonar por momentos el rol de padre y madre y adoptar el de aprendiz. Ellos llevan en su forma de ser el secreto de la felicidad. Nosotros también fuimos así un día. Fijémonos en qué cualidades suyas necesitamos recuperar para sentirnos mejor.
  1. Aumenta el ejercicio físico y mantén una disciplina alimentaria siempre que puedas. No es alentador volver con la sensación de que hemos “retrocedido” en nuestros buenos propósitos y la consiguiente pérdida de confianza en nosotros/as mismos/as. Una vida ordenada nos equilibra a todos los niveles.
  2. Dedica momentos a la contemplación para tratar de disfrutar de las ‘cosas pequeñas’. Busca ratos de calma y haz un esfuerzo consciente por ampliar la percepción a todos los sentidos y en todas las direcciones.
  3. Interioriza un poco para pulsar tus estados de ánimo. Puede que si no aguantas a los demás sea porque no te soportas a ti mismo/a. Si esta sospecha se confirma, suele resultar muy clarificador escribir lo que nos pasa por la cabeza y el corazón.
  4. Si piensas que puedes estar mejor en algún otro lugar, cierra los ojos, elabora una imagen mental, sumérgete en la escena y saborea esa situación tanto como puedas. No es lo mismo, pero la satisfacción está asegurada. Este ejercicio permite, además, comprobar cuan influenciables son nuestros pensamientos y emociones.
  5. Procura espacios para compartir a solas y pasar momentos agradables con tu pareja. Es fundamental para revitalizar el compromiso. No hay que dar por supuesto que estará ahí a cualquier precio.
  6. Puedes añadir algo que haya omitido.
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martes, 26 de julio de 2011

Cuando no sabemos qué queremos

No saber lo que se quiere origina estrés emocional. Muchas veces, sabemos lo que no queremos, pero no sabemos lo que queremos y nuestra vida es un sinvivir. Entonces saltamos de una afición a otra, de un trabajo a otro, de una relación a otra… sin que nada nos satisfaga realmente.

Así es arriesgado tomar decisiones trascendentales porque lo más seguro es que nos equivoquemos y nos abonemos al sufrimiento por una buena temporada. 

Aunque tampoco pasa nada por errar. Ocurre muchas veces en la vida y nos sirve para aprender y madurar. Al fin y al cabo, se trata de experiencias y nunca es tarde para volver a empezar. 

El problema es que en ocasiones estos traspiés nos hunden en depresiones prolongadas o pueden retrasar la consecución de una vida personal o profesional satisfactoria.


Todas las personas estamos dotadas de instinto, intuición, conciencia. Ellos nos indican el camino que hemos de seguir. Parémonos un rato y atendamos a sus indicaciones. Haciéndolo nos será más difícil extraviarnos.


A quien esto le resulte complicado, el coaching y la Programación Neuro Lingüística le ofrece herramientas para ampliar la percepción o examinar las distintas áreas de la vida a fin de detectar las lagunas existentes y tomar las decisiones oportunas en cada momento.


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viernes, 22 de julio de 2011

Una pareja son 1+1




Hay muchas personas que viven las parejas como cosa de 2. En particular, ocurre mucho con las mujeres, educadas desde tiempos inmemoriales para una vida de entrega a los demás olvidando la nuestra propia.


Quien piense que esto son cosas del pasado se equivoca. Podemos ver a mujeres en todos los ámbitos, profesiones y quehaceres, y esto da una imagen de autonomía que resulta ser falsa en su aplicación cotidiana, en especial en sus relaciones amorosas. Y es porque no comprenden que una pareja es 1+1 en vez de 2.


¿Cuál es la diferencia? Su representación gráfica ya la muestra por sí sola. Nadie tiene la garantía de que va a ser feliz en una relación si vive a expensas de la otra persona, pendiente de sus deseos y olvidándose de sí misma. Porque su bienestar va a depender entonces de lo que haga o deje de hacer, diga o deje de decir esa persona. Y la felicidad, la libertad, la autorrealización (todo esto va unido) es un desafío propio de cada individuo. Y hay que trabajarlo permanentemente porque es tarea de toda la vida.


Una relación es la suma de dos personas que caminan juntas, cada una con su autonomía y su energía, aportando a esa “sociedad de 2” lo mejor y lo peor de cada cual. No es sano ni justo que sólo una de las dos partes dé y la otra reciba. Cuando esto sucede, es preciso salir de ese círculo vicioso y moverse en alguna dirección, pero moverse. No cambian las cosas si no se cambia nada.

Normalmente, estas relaciones dependientes responden a falsas creencias sobre el papel de las mujeres como soporte emocional de sus parejas, sobre la soledad, sobre el amor, sobre el egoísmo… y hay que desinstalarlas para permitir que afloren otras nuevas, más acordes con la realidad, necesidades y expectativas de quien vive sometida a esos clichés erróneos.

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martes, 19 de julio de 2011

Disfruta y relájate


La vida es breve, dice la sabiduría. Y es verdad, sobre todo dependiendo de con qué se la compare. En relación a las estrellas o a las galaxias, pasa como un suspiro. Conclusión: hay que aprovecharla.

Y aprovecharla es disfrutarla. Cada cual sabe cómo. La dificultad que a veces se plantea consiste en discernir qué es gozar de verdad y qué es el falso goce, pero esto es otro capítulo, que trataré en una próxima entrada.

Lo que pretendo esta vez es recordar algo que todos sabemos: no estamos aquí para pasarlo mal ni para regodearnos en el sufrimiento, sino para tomar las riendas de nuestra vida y llevarla hacia prados verdes y soleados. O hacia playas paradisíacas. O allá donde cada cual prefiera recrearse y florecer.

Esto no quita que cuando toque sufrir, haya que hacerlo. En la vida hay momentos para todo y el sufrimiento es parte de ella, como lo es la alegría. Lo que quiero subrayar es la necesidad que tenemos, por propia salud mental, de dejar dirigir nuestra atención hacia “males” que no tienen remedio y que oscurecen la vida para enfocarla en aquellos terrenos, espacios, momentos, proyectos que nos permiten soñar y gozar, disfrutar, crecer… y que siempre tenemos a mano a poco que pensemos en ello.

Todas y todos sabemos qué hacer para sentirnos bien, para divertirnos, disfrutar, a solas o en compañía. Hagámoslo. Mejorará nuestra salud emocional y la de quienes nos rodean. Incluso nos favorecerá, porque nuestra fisonomía recuperará antiguos esplendores.

Muchas personas acuden en busca de ayuda porque no saben ‘ver’ esos espacios de luz y viven encerradas en un bucle de desesperanza. Algunos tipos de intervención insisten en explorar estas zonas de oscuridad, con o sin linterna. Por el contrario, las distintas técnicas de Coaching, especialmente el Wingwave, y la Programación Neurolingüística miran hacia el futuro y ofrecen herramientas que nos ayudan a adquirir una competencia inconsciente en el arte de ser felices.

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viernes, 15 de julio de 2011

¿Por qué perdemos la perspectiva?


Cuando nos sumergimos en una situación conflictiva y entramos en una corriente emocional negativa o paralizante, muchas veces no somos capaces de percibir  elementos que nos pueden ayudar a clarificar la situación y actuar para superarla.

Las preocupaciones encapsulan nuestros sentidos y adoptamos un estado en el que parece que ni vemos ni oímos. Sólo percibimos sensaciones que parecen secuestrar nuestro ánimo y nuestra voluntad.
 
¿Qué ocurre? Aquel dicho popular de que los árboles no dejan ver el bosque se traduce en Programación Neurolingüística como vivir en estado asociado.

En esta tesitura, la persona percibe casi todas las circunstancias de su vida como desde dentro de sí misma, sin ser capaz de observar sus palabras o movimientos para ampliar la perspectiva y captar lo que le rodea en todas las direcciones posibles. Es la diferencia que existe entre vivir una situación como protagonista o como testigo.

¿Es posible observar como espectador/a una escena en la que un/a está implicado/a? Lo es, si se entra en estado disociado. En ese caso, la persona es capaz de “salirse” de sí misma y alejarse para contemplar la escena. Dispone de más información y más elementos de juicio, lo que le ayuda a valorarlo todo de forma más ecuánime.

Ningún estado es mejor que otro. Si se está disociado/a es mucho más fácil gestionar las emociones y las situaciones conflictivas con más calma y sentido común. Pero, cuando se trata de disfrutar, naturalmente, la sensación es más intensa si permanecemos en estado asociado.

Podemos aprender a adoptar la actitud más adecuada para afrontar las distintas realidades de nuestra vida. Varias técnicas de Programación Neurolingüística enseñan a pasar de un estado a otro sin necesidad de mucho entrenamiento.


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lunes, 11 de julio de 2011

Cambia sin acusar el esfuerzo

Los hábitos son el principal enemigo del cambio. Escuché la frase cuando estaba formándome en Programación Neurolingüística y me impactó porque me pareció que concentraba el quid de esos sentimientos de incapacidad e impotencia que nos invaden cuando no sabemos qué hacer ante una situación vital angustiosa.

Estamos tan asociados a nuestros hábitos que, aun cuando racionalmente reconocemos la conveniencia de introducir cambios en nuestra vida, ese apego a las costumbres nos retrae una y otra vez. Nuestra respuesta automática es casi siempre: “No hace falta, estoy bien así” o “Virgencita que me quede como estoy”, como suplicaba el protagonista de aquel viejo chiste. De ahí la renuencia a buscar a alguien que nos ayude a reenfocar nuestra vida para que sea más gratificante.  Y también nuestros miedos a que las novedades lo descoloquen todo y ¡vuelta a empezar de nuevo! ¡Con lo ocupados/as que estamos ya ahora con lo que tenemos entre manos! Así, se van aplazando este tipo de decisiones y la bola de nieve de la insatisfacción rueda y crece hasta que ya no podemos más.

El Coaching y la Programación Neurolingüística ayudan a que cualquier cambio que necesitemos se realice casi imperceptiblemente. Con este tipo de intervención, la persona se enfrenta a su misma realidad pero aprende a contemplarla con una visión más amplia, desde distintas perspectivas, y a afrontarla con nuevos recursos. Recursos de los que ya dispone y que aprende a trasladar de una experiencia a otra aumentando su capacidad de respuesta a cualquier situación. Incluso, en caso de no contar con ellos, también es posible “instalarlos” en la mente, donde quedarán guardados de una forma “natural” como si hubieran permanecido allí desde siempre. Ello gracias a que el cerebro no establece diferencias cualitativas entre las experiencias vividas y la construcción mental de la realidad.

Así, contemplando su situación desde nuevos puntos de vista, accediendo a sus recursos o adquiriendo los necesarios para afrontar cualquier experiencia, la persona va superando de forma inconsciente sus propias resistencias al cambio, despojándose de creencias que le limitan y abandonando de forma espontánea aquellos hábitos que le impiden vivir una vida más plena.

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viernes, 8 de julio de 2011

Duerme lo necesario para tener buena salud mental



Distintas investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro han establecido que dormir suficiente (7 u 8 horas diarias) es necesario para gozar de buena salud mental.

Si descansar el cuerpo requiere apenas 4 horas, restaurar los circuitos emocionales exige descansar otro tanto. De otro modo, se quiebran los mecanismos que nos protegen de las enfermedades mentales. Al vernos privados del tiempo suficiente para elaborar las emociones (lo que ocurre en las fases de sueño profundo REM) nos acabamos comportando de forma más irracional y primitiva. Es habitual mostrarnos irritados fácilmente después de haber dormido poco. Incluso se ha establecido una relación directa entre la falta de descanso y la depresión.

Dormir poco origina otros importantes inconvenientes. El sueño facilita los procesos neuronales que consolidan la memoria. Se cree que para aprender algo nos tiene que afectar emocionalmente y, si no se da tiempo de procesar esa emoción, olvidamos más fácilmente. 

Los rastros de estrés que los trastornos del sueño dejan en el sistema nervioso se pueden corregir a través del coaching wingwave. Esta modalidad de coaching, basada en la estimulación alterna de los dos hemisferios del cerebro, facilita el procesamiento de emociones que se han quedado “atascadas”, generándonos estímulos negativos ante hechos o pensamientos que no deberían afectarnos.

El coaching wingwave reproduce las fases del sueño REM en estados de vigilia y permite que las emociones bloqueadas se elaboren convenientemente. Este tipo de intervención ayuda a asimilar mejor lo aprendido, a borrar huellas de acontecimientos perturbadores, a liberarse de adicciones, a potenciar estados positivos y placenteros… Y lo bueno es que lo hace de forma rápida y en muy pocas sesiones. 

Recurrir a una persona experta en esta modalidad produce resultados espectaculares. No obstante, cualquiera puede obtener algunos de sus beneficios de forma sencilla. Caminar, por ejemplo, ayuda a la estimulación bilateral cerebral. Pero lo que es muy importante es dormir lo suficiente para gozar de buena salud emocional. Hacerlo no es un lujo. Es una necesidad vital.

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martes, 5 de julio de 2011

¿Te desbordan tus emociones?




El desbordamiento de las emociones constituye uno de los factores que más dificultan las relaciones con los demás. Cuando no sabemos manejarlas nos superan, nos lo hacen pasar mal y también a quienes nos rodean. Esta situación resulta especialmente amarga en el terreno familiar, que debería ser el espacio privilegiado para la comunicación interpersonal y el lugar donde nos sintiéramos personas recíprocamente comprendidas en nuestras necesidades y deseos.

Normalmente no ‘sintonizar’ con personas que nos rodean en el ámbito laboral resulta una molestia tolerable. Pero no entender o sentirnos comprendidos por quienes compartimos el espacio doméstico suele constituir una de las mayores fuentes de malestar subjetivo.

La falta de educación emocional tiene, pues, mucho que ver en los conflictos familiares. Uno de sus principales responsables es la falta de conexión con nuestro cuerpo, que nos impide sentir como nos afectan las palabras y las actitudes ajenas y cuál es la consecuencia de ese impacto en nuestro comportamiento.

Otras causas de las explosiones emocionales, sean positivas (euforias desmedidas) o negativas (enfados injustificados) son también la falta de descanso suficiente, que nos permita tener la disposición adecuada para atender las necesidades propias y ajenas. Asimismo, el querer imponer nuestra visión de las cosas por creer que es la única y/o más acertada nos aleja de los demás, causándonos impotencia y sumiéndonos en la confusión.

1. Vivimos tan de prisa y con tanta preocupación puesta en las cosas exteriores que no hemos cultivado la calma interior necesaria para observarnos en nuestras interacciones con los demás. La mayor parte del tiempo permanecemos desconectados de nuestro cuerpo y nuestro aparato psíquico.

2. El continuo trasiego nos impide apreciar cuál es la visión del mundo de las personas que nos rodean. El creer que nuestra perspectiva de lo que sucede es única y que por tanto ha de ser compartida por todo el mundo suele producir sensación de incomprensión ante la falta de respuesta a nuestras expectativas y un reflejo de cerrazón interior. En todos los malentendidos juegan un papel determinante las creencias erróneas y el dar por hecho que todas las personas comparten nuestros valores.

3. El estrés que padecemos habitualmente, sea este motivador o frustrante, nos mantienen en una permanente tensión en la que cualquier “gota colma el vaso”. ¡Cuántas veces pensamos que se dan respuestas emocionales desproporcionadas a estímulos insignificantes! Distintos especialistas aseguran que la falta de descanso adecuada, el dormir menos de 7 u 8 horas (4 horas son suficientes para la recuperación física), impide una elaboración adecuada de nuestras vivencias emocionales durante el sueño, lo que repercute en nuestro estado anímico.

4. La genial terapeuta Virginia Satir, cuyos trabajos son uno de los pilares de la Programación Neurolingüística, decía que uno de los motivos de los desencuentros entre personas, especialmente en la familia, suceden porque vamos por la vida representando diferentes roles, que ella tipificó. El encajonamiento en estos estereotipos nos impide adquirir la flexibilidad y versatilidad suficientes para dar respuestas emocionales equilibradas.

5. Nuestra sociedad todavía dista mucho de ser igualitaria y, aunque la igualdad avanza en muchos terrenos, la distancia entre las necesidades de hombres y mujeres en el terreno afectivo apenas se ha acortado. La falta de sintonía emocional frustra muchas relaciones de pareja.

6. En el trato con hijos e hijas, a veces, padres y madres les consideran personas sin criterio y, en ocasiones, proyectan en ellos sus propias expectativas o las de otros adultos influyentes que los rodean. Ello crea frustración en los pequeños y obstáculos para su desarrollo, y también para una relación familiar fluida.

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viernes, 1 de julio de 2011

¿Cuáles son tus talentos?




Nuestras vidas están al límite. Nos movemos en una sociedad muy competitiva, en la que las exigencias a todos los niveles, especialmente en el laboral, son tan extremas y crecientes que al final no sabemos distinguir entre nuestro yo personal, nuestro yo profesional y otras facetas de nuestro ser. Como consecuencia, llevamos el nivel de autoexigencia a extremos insostenibles.

Esta sociedad en la que somos, nos movemos y existimos nos pide ser guapas y guapos (ahora, también a ellos) inteligentes, ocurrentes, fuertes… Nuestra época no tolera la debilidad. Y estamos tan condicionados por lo que recibimos de nuestro entorno y, en especial, de los mensajes sibilinos de la publicidad que ya apenas sabemos ni quiénes somos, ni qué queremos, ni qué necesitamos.

Vivimos, en definitiva, tan de cara al exterior, tan expuestas y expuestos al juicio ajeno que nos hemos desterrado de nuestro verdadero yo y pensamos que lo que hacemos o representamos es lo que somos. Al final, nos exigimos demasiado y nos hacemos daño, por no acertar a valorar adecuadamente nuestras auténticas necesidades y capacidades.

Cuando nos proponemos un objetivo, queremos dar saltos de gigante, quizás porque no nos explican suficientemente que los Nadal o los Messi de turno llevan tras de sí muchos años de entrenamiento deportivo y personal, esfuerzo, disciplina y determinación. Y no sólo ellos. También quienes desde el anonimato protagonizan historias de superación.

Y luego, naturalmente, no todo el mundo tiene cualidades excepcionales para todo. Pero cada persona tiene un talento, o varios. Y lo mejor es descubrirlos cuanto antes para poder contar con una base sólida que nos ayude a asentarnos en nuestra realidad sin que nada ni nadie, desde fuera, nos haga tambalear.

El Coaching sirve para descubrir ese potencial y la Programación Neurolingüística contribuye a poner de acuerdo a las facetas que nuestro ser necesita movilizar en pos de sus objetivos.

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